Esto es lo que les ocurrió a Naomi Kamanga y su marido en Zambia cuando
fueron a divorciarse.
El marido alegó como causas la
impuntualidad de su mujer y por haber
abortado voluntariamente. Mientras que las razones que le dio Naomi al juez no debieron servir de mucho ya que dictó que el marido
se esforzara más en la cama, que la deje embarazada y por si fuera poco, que cuando vuelva a ser impuntual su mujer, que la golpee.
No sabemos si los “consejos” del juez servirán de mucho, pero seguro que por lo menos se acabarán separando para siempre por eso de la gran idea de los "golpes". Y luego nos quejamos de la Justicia española…