Se trataba de una exposición en un muso sobre la historia de los retretes –tema bastante freak por cierto- cuando Vassiliy Kovalchuk tuvo una curiosa enajenación mental.
Creyó que tanto retrete junto a modo de exposición se trataba de un nuevo y contemporáneo baño público, por lo cual
realizó el acto de miccionar sobre uno de ellos. Tras ser arrestado declaró
“no me había dado cuenta de que eran sólo para mirar”.
Ahí no quedó todo,
exigió que le devolviesen el dinero. Pero el hombre tiene en parte razón, los váteres son para mear desde toda la vida de Dios, ¿o no?