Así es como se sienten Graham O’Brien y su peculiar voz femenina en su vida diaria, causándole problemas tales como el que le ocurrió con su cuenta bancaria recientemente.
Graham
quería conocer el estado de su cuenta, pero el banco no se lo autorizó porque escuchaba una voz de mujer, mientras que el titular era un hombre. Fue calificado de
“cliente sospechoso” debido a sus continuos intentos nulos, por lo tanto, le llegaron a
bloquear incluso su cuenta bancaria. Además su viaje hasta la central de la entidad bancaria para corroborar su identidad no ha servido de nada, días más tardes le volvieron a denegar el acceso. Graham, ya ha tomado acciones legales contra la entidad bancaria.
Este pobre hombre debe dejar de hormonarse porque si no la cosa le va a ir a mayores. Y el banco, sin comentarios, no se van a molestar en identificar tonos de voces cuando eres sólo un billete parlante…