Los métodos para esconder la mercancía de alguna forma y evitar que te pillen, hacen que se produzcan bastantes métodos ingeniosos.
El último que vimos en El perro flaco es utilizar a las
gallinas como traficantes.
Hoy, nada más ni nada menos, que
escondérla en las tetas de tal forma que parezca que tienes implantes de silicona. Una paraguaya de 22 años ya lo ha practicado, pero la cosa no le ha salido bien,
fue detenida con dos paquetes de pasta de cocaína de unos 800 gramos adheridos al sostén. Si es que hay que meterse la droga en otra parte más sexual, sí, donde te imaginas...