Ver caras de vírgenes y de Jesús por los lados más recónditos, aunque no lo parezca, suele ser normal. A pesar de que en los lugares donde aparezca la visión sean extremadamente friki y algunos no vean lo mismo.
Pero en este caso es diferente. Nada más ni nada menos que
Jesucristo en el culo de un perro. Los pelos de punta oye...