Llegar a un establecimiento y que te encuentres una estantería con inocentes peluches sujetando letras, y que con esas letras
te manden un mensaje tal como este no tiene precio:
Pues ala, si uno no se lo toma como un insulto esos osos no están haciendo ningún mal a nadie deseándote lo mejor para ti. Y esperemos que esto no sea fruto del azar, porque sino el azar me daría mucho mucho miedo...