Y quien no esté de acuerdo conmigo es que no aprecia las cosas buenas de la vida. Tener a unos vecinos que cuelgan estos tipos de
carteles, con bastoncillo para los oídos incluidos, o que maltrata de esa forma a la ortografía...
Pol Fabol, seguro que sí ves algo así, mínimo, te levanta el ánimo por las mañanas...¡Vivan los vecinos cutres!