La "afortunada" escritora que tiene la capacidad de sentir las ondas electromagnéticas de las redes Wi-Fi se dio cuenta de su super-poder cuando se instaló la conexión en casa.
"No tenía ni idea de por qué me sentía enferma y salí corriendo. Pero sabía que en cuanto cruzaba la puerta me sentía como si estuviera andando a través de una nube de veneno."
Kate Figes, que de ahora en adelante va a vender muchos libros, deja muchos huecos en la
entrevista que le han hecho. Por ejemplo, ¿de verdad alguien se cree que nunca ha estado expuesta a otra red Wi-Fi? ¿Será un milagro si la localizamos por su número de teléfono móvil? De hecho, desde la parte técnica se ha alegado que las ondas del Wi-Fi tienen una potencia aproximada
10 veces inferior a las de los teléfonos móviles.
En cualquier caso, la enfermedad que tiene, hipersensibilidad a ondas electromagnéticas, afecta a más personas. Al margen de que nos creamos o no lo que dice esta tía, ella se ha apresurado a unirse a un grupo de personas afectadas por el mismo mal. Todo sea para quedar bien en la foto y escribir cuatro íneas más en las contraportadas de sus libros...