Sabiendo la tensión y rivalidad continua que hay entre los perros y los gatos, el gato de a continuación es
un poco bastante toca huevos/pelotas. Y es que, que estés descansando y tranquilo sobre la pierna de tu ama y
que venga un gato cabrón a tocarte las narices, pues tiene que acabar mal la cosa...
¡Qué paciencia la del perro!