Muchos ya conoceréis esta palabreja proveniente del extremo oriente, del país del sol naciente, de donde nacieron Ranma, Goku, Naruto, Ichigo... ¡de Japón!
Chindogu es el nombre que se le da a todos esos inventos estúpidos que se ven en muchos zapping televisivos.
¿Qué os parece si vemos algunos de ellos y nos echamos unas risas?
La camiseta que rasca la espalda
No, no es para jugar a "Hundir la Flota". Se trata, como su nombre indica, de una camiseta que incluye serigrafiada una cuadrícula en la espalda y una miniatura de cartón para el usuario. Éste, cuando empieza a notar esa maravillosa sensación de picor, le dice a cualquiera que pase por la calle en ese momento "F5" (como en la foto) valiéndose de la miniatura en cartón. Si alguien acepta la propuesta del rasque, pues va al cuadrado correspondiente y complace al feliz comprador de la camiseta. Últimamente las pulgas me están matando, quizá me haga con una de estas...
Barra de mantequilla
Este invento hay que reconocer que no es tan estúpido. ¿Quién no ha pasado un buen rato intentando extender la mantequilla encima de la tostada? Una solución es resignarse y comprar margarina; otra, para los japos, es aplicarla como si fuera una barra de labios. No sé si será muy eficiente, porque si aplastándola con toda la fuerza de nuestro cuchillo no se extiende, a base de roce lo dudo mucho más.
Enfriador automático de fideos
Bueno bueno bueno, qué maravilla de aparato. No podemos negar que a mucha gente le vendría de maravilla. Incluso los directivos de marketing se plantean la idea de lanzar la versión occidental, para cucharas se entiende. Según los inventores, los fideos siempre se sirven "ardiendo" y el comensal espera hasta que aprecia que están suficientemente templados para saborearlos al máximo. Pero claro, el tiempo es oro, es decir, dinero. De ahí la idea. No sé que hacen las empresas que no tienen ya uno de estos por cada trabajador de la plantilla...
El siesta-casco para el metro
Lo mejor siempre se hace de rogar, y el último invento de hoy es el siesta-casco de metro, nombre que yo mismo le he puesto. ¿Harto de pasar horas metido en el metro sin poder hacer nada salvo mirar la cara de asco que pone la maciza de enfrente cuando te pilla? ¿Leer te produce mareo? Si nunca has intentando echar una cabezada en el metro por miedo a perder tu estación, no dudes en hacerte con el casco. Como buen casco, protege de posibles golpes. Incorpora una especie de ventosa de estilo desatascador para anclarse al cristal. Y lo más importante, un tablón en tu frente donde agradeces a los pasajeros que se descojonan de ti que te hayan avisado cuando tu estación sea la siguiente.
Por hoy, ahí lo dejamos. La verdad es que son un puntazo de regalo de Navidad, ¿no creéis? Bueno, si no os convence (cosa altamente improbable dada la calidad extraordinaria de estos artefactos) recordad que en
nuestro blog de Navidad sugerimos ideas para regalar. Seguiremos analizando y explorando las posibilidades de los chindogus en el futuro. Esperamos que os cunda.