De eso está lleno el mundo, de
temerarios de las alturas. Pero lo más fuerte es que una señora con una cierta edad se ponga a hacerlo. Pero bueno, tenía la necesidad de
limpiar la ventana, así que no la podemos culpar. Y luego está el suicida por necesidad, el
obrero, que se tiene que enfrentar a situaciones así día a día, aunque sin protección ya es otra cosa...
¡Viva la abuela suicida!