Última entrega (a menos que por petición popular continúe) de la saga
Chindogus. Si te has perdido las anteriores, no dejes de verlas en
Chindogus I y
Chindogus II.
La pantalla del dormilón de metro
Según los creadores, los sueñecitos en el metro son un excelente descanso para rendir mejor todo el día. Pero, ¿qué pasa con tu dignidad? Que todo el mundo vea cómo abres la boca o te babas no es muy agradable. De ahí la necesidad de poner esta tela que, de paso que oculta tu identidad, sirve de cortina para que nada interrumpa tu descanso. Yo creo que le va a hacer fiera competencia al siesta-casco para el metro que ya había comentando en la primera entrega. Me refiero a estupidez, claro, no a ventas.
El sombrero anti-fiebre del heno
Supongo que la fiebre del heno debe ser la mar de popular en el país del sol naciente, porque si no no hay razón para bautizar el invento este con ese nombre. En cualquier caso, nosotros lo podemos considerar un sombrero para resfriados. ¿Quién no estaría dispuesto a llevar uno de estos a clase, al trabajo, al veterinario, ....?
Flotador para lectura acuática
Sigo con las preguntas trascendentales: ¿Quién no se ha lamentado, incluso más de una vez, de no poder leer el periódico mientras vadea un río, un lago, o se da un bañito en la playa? Si es el caso, os vendría de maravilla este invento y ... ¡ QUE ALGUIEN LLAME AL MANICOMIO !
El paso de cebra portátil
¡ Guau Guau Woof Woof ! Lo mejor se hace de rogar, y me complace presentaros al
mejor amigo del peatón. La imagen lo dice todo. Simplemente se trata de llevar el rollo con el paso de cebra y extenderlo en cualquier lugar de la calzada por el que uno quiera pasar. Muy útil a la hora de cruzar la M-30 si quieres que tu familia cobre el seguro de vida. Quizá le regale uno de estos a mi compañero Lazarillo, que le vendrá que "ni pintado" mientras está currando.
Con estos inventos despedimos la saga. Espero que os haya gustado. A lo mejor un día entráis en el
hall de la fama de los inventores de chindogus. Para entonces, espero que no me lo agradezcáis. es más, espero que ni lo recordéis. Por mi propia salud mental...