Todo empezó cuando
el Padre Cornejo estacionó su vehículo frente a un colegio donde trabajaba, pero claro ese no era el sitio "idóneo" para aparcar si no abonas el correspondiente dinero. El Padre Cornejo se tenía que enfrentar a
una multa de 50.000 pesos, pero alegó que no podía pagar tal cantidad por lo que al juez Manuel Pérez se le ocurrió una
condena más apropiada para un cura:
"Tendrá que recitar siete salmos por día durante 3 meses", aseguró el juez.
Este Padre Cornejo tiene más cara que espalda, al final le salió bien jugada y fue condenado con una multa mucho más justa, eso sí. Pero para rematar el surrealismo,
un oficial deberá ir todos los días a casa del Padre para comprobar que cumple la condena.
Esta no es una sentencia que se me ocurrió a mí. Lo hice como un tributo a Galileo Galilei, uno de los más grandes científicos de todas las épocas, quien recibió una sanción similar por parte de la Iglesia Católica durante tres años por afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol