Vuelven
las construcciones más chapuceras del mundo a El Perro Flaco. Tras dos intensas partes (
[1] [2]) donde dejábamos en
ridículo a arquitectos y obreros, esta tercera no se queda atrás. Pero por muy chapuza que sea nos encantaría vivir en algo rodeado de
chapucismo, ¿o no? ¿cómo qué no?