Morirse puede ser lo más fácil del mundo y desde el sitio menos inesperado. Si hace unas semanas os contábamos que un hombre había sobrevivido
tras caerse de un piso 47, el protagonista de esta noticia no ha tenido, ni de lejos, la misma suerte.
Un obrero rumano ha fallecido tras caerse desde un taburete en el que estaba subido mientras reforma en un hotel y
golpearse fuertemente la cabeza. Y como era de esperar, murió en el acto y confirman que
desde una muy escasa altura.
Curioso que los dos también sean obreros y trabajando en un edificio. Pero más curioso es la gran diferencia de altura a la que han caído y su diagnóstico.