Tenemos que reconocer que estamos creando bastante mal ejemplo entre el universo perruno, pero tampoco creemos que hasta tal punto de convertirlos en asesinos al más puro estilo humano.
Sucedió en Texas.
Perry Alvin Price III se encontraba de
cacería junto a su perro y un amigo. Pero esa cacería iba a terminar con
un terrible accidente que le costó la vida a Perry tras morir desangrado de un tiro en el muslo.
Perry colocó la escopeta en la parte trasera de la camioneta, pero cuando se disponía a soltar al perro
la escopeta se disparó. Todo esto según las investigaciones. Pero el amigo de Perry testificó que
encontró la huella de la pata del perro en la escopeta. Aunque
no pudo ser testigo directo porque se encontraba en la parte delantera de la camioneta. Pero asegura que es
el caso más extraño que ha visto.
El perro, como es lógico, se mantiene en silencio, pero la sombra de la sospecha cae sobre él incesantemente...