Una británica nació mujer. Se sometió a una doble vasectomía, a un tratamiento hormonal y, por miedo a una operación quirúrgica de cambio de sexo,
utilizaba un pene de escayola para sus relaciones íntimas. Esta transexual
llegó a engañar durante 17 años de matrimonio a la mujer con la que se casó, una rica heredera con la que además tiene
dos hijos en común por medio de la inseminación artificial.
Tras descubrirse el engaño, les ha sido concedida la nulidad matrimonial y no podrá heredar ninguna fortuna de la implicada, además de no recibir manutención. Tras descubrir el engaño, la mujer ha necesitado
varios meses de tratamiento psicológico. Además declara que
creía que el pene era pequeño o deforme, pero nunca de escayola. La pareja continúa en el anonimato.