¿Quién recuerda la carismática y exitosa mirada de
la ardilla? Pues la mirada de nuestro lemur tampoco se queda atrás: es
terrorífica, intensa, hipnótica y también muy carismática. Pero claro, como la ardillita de los huevos es más guapa pues ni le echamos cuenta al lemur:
¡Qué ojazos!