Todo el mundo conoce eso de que hay que tratar bien a los padres: respetarlos, obedecerlos, etc. Pero pocos lo hacen, y muchos se preguntan "¿Para qué si ya he obtenido todo lo que quiero de ellos?". Pues no, nunca se termina de obtener todo de los padres, ya que el objetivo final es la herencia (suena egoísta pero es la realidad). Así que más nos vale empezar a sacarlos de paseo, a hacerles regalos para sus cumpleaños y a no echar los vómitos en la cama el sábado a la noche, ya que si no, lo único que veremos en el testamento será un mísero dólar que no vale ni para mandarlo a tomar por...

Si no me creéis aquí os dejo un ejemplo similar que hará que os concienciéis. El de Theodore DiFiore, un hombre de 79 años de edad que dejando en el testamento 442.000 dólares a los habitantes de Los Ángeles, apenas dejó menos de 1 dólar para cada uno de sus hermanos (ya, ya sé que no son hijos, pero es lo que hay). Y os preguntareis: ¿Es que tenía 442.000 hermanos? Pues no, lo que pasa es que no se llevaba bien con ellos, y por eso aun siendo rico (ya que poseía una estación de combustible y un taller), decidió joderles hasta después de muertos. ¡Tiene cojones la cosa!
Así que ya sabéis, siempre se está a tiempo de hacerse bueno, y aún más en estas fechas. Un regalo a los padres en Navidad, otro en Reyes, y la casa de la sierra por fin será vuestra... en unos años, claro.