Hay que tener mucho cuidado no sólo con el nombre que le pones a tu empresa, sino también con
el logotipo que la quieres representar. Que luego no te extrañe si no viene ningún cliente y tu negocio está en quiebra. Por ejemplo, si tienes un
centro pediátrico y por allí aparecen pocos niños la solución es hacer unos cuantos cambios...
Bastante desafortunado el logotipo. Hay que tener ganas de complicarse y hacer cosas ambiguas que puedan tener un doble sentido bastante fuerte...