Si creías haberlo visto todo en el fascinante mundo del "secuestro express" estás muy equivocado. Comenzó como un método de extorsión a millonarios y se ha convertido ya en algo como de la familia. Si no me crees, atento:
"Una mujer británica secuestra a cuatro obreros que no terminan a tiempo las reformas de su casa" y, por si fuera poco,
"Unos padres secuestran a su hija para impedir que se case".
En el primer caso, la buena señora estaba ya harta de que los "ñapas" no terminaran la obra y viendo que se acercaban las Navidades se tomó la justicia por su cuenta y decidió secuestrar a cuatro obreros hasta que acabaran la obra. Uno de ellos alertó a la policía y finalmente llegaron a un acuerdo para ser liberados: "Me obligaban a levantarme cada día a las seis de la mañana para que pudieran empezar a las ocho, pero no venían. Simplemente, no podía soportarlo más. Estaba completamente trastornada por la preocupación de que la casa estuviera lista para Navidad". El que haya tenido que soportar grandes obras en casa sabrá en qué consiste la tortura de los albañiles...
En el segundo caso, más pintoresco si cabe, fueron los propios padres los que ordenaron secuestrar a su hija de 18 años para que no se casara con su novio, un ingeniero náutico cuyo único crimen era llevar rastas en el pelo. El joven denunció la desaparición de su novia y la policía comenzó a investigar hasta descubrir que fueron sus propios padres los autores del secuestro.
Así que ya sabéis, si no estáis contentos con vuestra familia, con vuestro jefe, amigos o profesores, nada mejor que secuestrarles un par de días para darles una lección...