Si alguien pensaba en que los judíos ya no tenían sitio al que escapar después de que casi todas las culturas con las que han convivido les hayan rechazado, se equivoca. O eso es lo que deja entrever los últimos datos referentes a la venta de parcelas privadas en ... ¡ la Luna !
Y es que los israelíes, de religión mayoritariamente judía, se han hecho a fecha de hoy con el 10 % de los terrenos del satélite destinados a tal efecto. Por si les toca volver a abrir el Mar Rojo, o lo que sea.
Algunos israelíes piensan que un terreno en la Luna es un regalo original y una buena inversión, de la que sus nietos podrán beneficiarse, afirmó al diario Tom Wegner, de la empresa Crasyshop, dedicada a este tipo de transacciones. El parecido del nombre de la empresa, claro está, con
crazy, la palabra sajona que designa "loco", es como dirían las
tv movies de media tarde, pura coincidencia.
El hecho es que, y en eso la Historia les da la razón, los judíos han sido buenos empresarios y economistas (lo que no quiere decir que todos lo sean, pequeños nazis), lo que dista de que la inversión sea tildada de disparatada. Los precios, actualmente todavía accesibles (60 $ la media hectárea), se arriesgan a subir paralelamente al progreso del programa espacial de Estados Unidos. Claro, mientras tecnológicamente no es viable construirse un chalecito en la luna, a estafar toca... ... que no se enteren en ninguna concejalía de urbanismo, por favor.
Los que también penséis que es una buena inversión, aún estáis a tiempo de regalarlo "para reyes".