Impresionante pero cierto... Esta que veis es la carta que ha enviado Paul Bates a su compañero Peter O'Leary, que se mudó hace 3 años de ciudad. Paul no recordaba ni la dirección ni siquiera la ciudad a la que Peter se había mudado y lo único que recordaba fue por donde caía, así que ni corto ni perezoso dibujó un mapa en el sobre y la echó al buzón.
Pero lo verdaderamente sorprendente del caso es que la carta finalmente llegó a su destino, varios días después, cuando un oficial del servicio de correos británicos logró asociar el nombre y la dirección. Increíble...