Ahora que está tan de moda
Prison Break, nos llega la historia de una fuga que no fue... Un preso francés "muy probablemente" se comió pedazos de su compañero de celda después de asesinarle. En concreto, los médicos forenses echaron en falta parte de sus costillas y pulmón.
"La ausencia de estos elementos anatómicos, que no han sido hallados en la escena del crimen, hacen que las confesiones de canibalismo del presunto autor del crimen sean muy probablemente ciertas", aseguró uno de los investigadores.
Lo cierto es que el asesino confesó haberse comido el corazón de su víctima, parte que sí se econtró intacta. Nadie dijo que los presos tuvieran que saber de anatomía y distinguir entre el pulmón o el corazón.
Se ve que en la cárcel no daban bien de comer y el hombre tenía hambre...