Un ladronzuelillo de estos que abundan por el mundo entró a una Iglesia de Costa Rica a llevarse lo que pudiera. Se le ocurrió que lo de mayor valor era el cáliz y al Santísimo, cosa que por parte del cáliz es ridícula y por parte del Santísimo también, te lo dan gratis.
Según los relatos de testigos a la policía, el individuo entró en la Basílica de Los Ángeles, el principal santuario de Costa Rica, tomó la custodia que estaba expuesta en un altar anexo al principal, donde un sacerdote oficiaba una misa fúnebre. Toma alegría
pa'l cuerpo del muerto, que en paz descanse, que resquiat in pace, y todo la parafernalia, pero ese día... ¡ va a salir dos veces en el periódico ! Toma tus cinco minutos de fama warholianos. Lo que no sé es si todo el mundo debía tenerlos en vida...
Aparte del suceso en sí, lo más destacable es que el personal estaba atónito viendo la escena, que el sacerdote presente se apresuró a calificar de
"sacrilegio". Cualquier detalle relevante es de interés de la policía, así que a menos que de verdad alguien piense que no tienen otra cosa que hacer que buscar una baratija de latón (valor religioso aparte), espero que nadie pierda una tarde diciendo nada.
Las historietas de ladrones ridículos empiezan a multiplicarse por el mundo. ¡ Gracias, mundo !