¿Cómo te sentaría que al comprar un bote de espinacas te fijases que en su interior hay una cucaracha? La respuesta es bastante clara, pero aún peor es lo que le pasó a la protagonista de esta noticia.
Isabel, de Bilbao, vivió una de las experiencias más asquerosas que uno se puede encontrar. Y es que compró en un supermercado
un bote de espinacas con la intención de hacer una tortilla. Hasta ahí todo bien, incluso sirvió la tortilla y empezó a comérsela sin ningún problema.
Cuando se echó la espinaca a la boca notó que estaba algo dura, cosa extraña ya que es una verdura blanda. Así que no dudó en meterse los dedos en la boca para sacar así
una cosa negra y larga. Tuvo que ponerse las gafas para ver que lo que se había echado a la boca era una d
eliciosa tortilla con espinacas y una cucaracha. Acto seguido no dudó en
vomitarla.
Se puso en contacto con el servicio de Atención al Cliente para informarse de lo que debía hacer. Así que cogió su tortilla y la llevó al supermercado. Allí le indicaron que no se trataba de una cucaracha, sino de un coleóptera curculinoidea (un alivio para la mujer vaya...). La solución del supermercado ha sido
regalare un bote de productos de primera calidad, los cuales ha rechazado y ha puesto
el caso en manos de un abogado.
Además Isabel ya
tenía problemas digestivos casi superados que han vuelto a aparecer a causa de este trauma alimenticio:
"Yo ya tenía problemas de estómago, había dejado un poco la medicación y ahora he vuelto a tomarla. Quieras o no, los esfuerzos....y sobre todo el trauma que me ha quedado. Yo ahora hasta el pan, es que me como un bocadillo y me lo como con gafas. Abro el pan para analizarlo por dentro y no te quitas de la cabeza la sensación de que te puedes encontrar algo. Es improbable, pero que queda esa cosa, ese trauma, y el estómago lo tengo fastidiado".