Una pequeña
broma de cámara oculta en que los pacientes se esperan que su médico les ausculte como siempre. Pero claro, el médico
se baja la cremallera y se echa las manos a la masa con el consecuente susto del paciente. Pero claro, todo tiene una explicación:
¡A ver donde guardamos las cosas la próxima vez...!