¿Quién no ha soñado alguna vez con ver a alguien d
ándose un golpe con algo de cristal debido a su impoluta transparencia? Nuestro perro flaco sí, así que no te extrañes. Os traemos una mujer que con las prisas
se olvida de que el cristal no se puede traspasar sin pegarse una buena ostia (segundo 15).