No se trata del nuevo eslogán de la DGT, pero podría serlo. En San Francisco, una mujer de 28 años, Erin Callahan Lambert, tomó un vuelo de Boston a San Francisco, provocando problemas durante el vuelo: intento de secuestro del avión, intentar abrir la cabina del piloto e incluso, enfrentamientos con el resto de pasajeros.
Llamó al 911 para comunicarles que el avión estaba siendo secuestrado, pese a que el resto de pasajeros intentaban conseguir que soltase el móvil, pero ella oponía resistencia. Cuando por fin volvió a su asiento, pasado un rato, cogió su equipaje y su perro, y se dirigió hacia la cabina del piloto pero no pudo llegar a abrir la cabina, la detuvieron antes y la esposaron en su sitio. Ya en su sitio y esposada, no dejaba de blasfemar contra los pasajeros e incluso escupir a algunos de ellos. Finalmente, cuando el avión llegó a San Francisco, el FBI la esperaba para detenerla y presentar cargos contra ella.
¿Moraleja? Si vas a viajar, sea el medio de transporte que sea, no bebas, puedes llevarte un gran disgusto. También parece que está de moda en Estados Unidos que las mujeres sean un peligro para los aviones...