Imaginación no le falta a este hombre de 30 años, no. Para ocultarle a su esposa que había pasado toda la noche de juerga, la llamó a las 10 de la mañana diciendo que había sido secuestrado, le habían robado el dinero y que le habían dejado en libertad en la plaza del Ayuntamiento de Elche. La mujer, llamó a la policía, y ésta se presentó allí para interrogar al testigo.
Después de hacerle las típicas preguntas, y de que el hombre se mostrase dubitativo ante las preguntas, y que incluso afirmase que los secuestradores podrían ser de origen rumano, el hombre acabó reconociendo que había estado toda la noche de marcha y que necesitaba una excusa para su mujer. Los agentes le detuvieron por simulación de delito de carácter grave, pasando a disposición judicial.
Seguramente este hombre se saltaría los capítulos de Barrio Sesamo en los que explicaban por qué estaba mal mentir; ahora su mujer sabe la verdad y no se ha enterado por él, y encima tiene problemas con la justicia. Cierto es que seguramente hubiera dormido algún día en el sofá, pero mejor dormir en el sofá unos días que pasar por lo que ha pasado y le queda por pasar.