Era el cumpleaños de Francisco Vergara. Uno de sus sueños y aficiones era volar en avioneta. Por tanto s
u novia no dudó en regalarle un vuelo en una avioneta muy especial: una Bücker Jungmann, la que utilizaría el Ejército del Aire español para adiestrar a sus pilotos en los años cincuenta.
Su novia
quería que el vuelo fuese muy especial, para que así lo recordara durante toda su vida. El problema está que Francisco Vergara
recordará ese vuelo toda su vida por el hecho de que a los 5 minutos la avioneta perdiera la hélice y se estrellara. Afortunadamente, tanto el piloto como los ocupantes
resultaron ilesos gracias a la maniobra del piloto, que consiguió hacer aterrizar a la avioneta en el camino a pesar de que se cayese por un terraplén de 10 metros.
He vuelto a nacer. Hoy es mi cumpleaños, pero es como si hubiera vuelto a nacer.
Más de una mente diabólica ya estará sospechando de la novia. Porque lo que no se sabe es: ¿por qué la novia no viajaba con él? ¿dónde estaba? Vale, los diabólicos somos nosotros...