Ocurrió en La India, y se considera uno de los casos más peculiares en la historia de las comparecencias ante tribunales. Y es que nada más ni nada menos que
un perro ha sido acusado de alterar el orden público.
Chhotu, así se llama el perro de 7 años,
tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados con la presencia incluso de un abogado para defender que el animal no es ni violento ni peligroso para el pueblo.
Pero ahí no queda todo, ya que Chhotu ya había
condenado anteriormente a pena de muerte, acusado de morder a la gente y ser un peligro para la sociedad. Pero gracias a un grupo de activistas defensores de los animales se pudo librar.
Los vecinos
afirman que el perro ha enloquecido, aunque su dueña sólo añade que ataca sólo a personas violentas ya delincuentes. Y en el juicio lo demostró, pues se mantuvo en todo momento sereno, sin ladrar, gruñir y sin ninguna actitud violenta.
Por otra parte,
los activistas siguen defendiendo a Chhotu con las posturas de que ni la dueña (una mujer pobre) puede pagar los costes de los juicios, ni de que un perro merece ser juzgado en un tribunal, además de ser una pérdida de tiempo y del deber de ocuparse de asuntos más necesarios e importantes para la sociedad ante tantos problemas más trascendentales.