Más de 200 pescadores han sido rescatados de témpanos de hielos, algunos de ellos flotando por el mar de Ojotsk los cuales tuvieron que ser rescatados mediante helicópteros o embarcaciones de salvamento marítimo.
Los habitantes de la zona mantienen la antigua tradición de pescar a través de agujeros en el hielo, a pesar de las muchas advertencias del gobierno sobre la peligrosidad de esta tradición y más en este inusual suave invierno boreal que sufre Rusia. Dichos habitantes acostumbran a alejarse de la costa sin faltar nunca una buena dosis de alcohol en busca de las mejores capturas, en una región donde se calcula que un tercio de la población vive de la pesca