Sí, situaciones como ésta sólo pueden ocurrir en Murcia. Una niña nacida en marzo del año pasado se llama ahora Julia porque un juez no les permitió a sus padres que inscribiesen a su hija como Julieta. Por el contrario, una niña nacida en enero de 2007 sí que se ha inscrito en el registro civil como Julieta, delante del mismo juez.
¿La diferencia? El padre de esta última Julieta es abogado, y el juez no tuvo más remedio que aceptar el recurso. Para excusarse dijo que la otra pareja tenía que haber insistido más. La otra pareja, no contenta con la situación, ha interpuesto una queja al Tribunal Superior de Justicia, para que estudie el caso y lograr finalmente que su hija pase de llamarse Julia a Julieta como ellos pretenden.
Ahora que digo yo, ¿por qué no se puede llamar como uno quiera? Si no hay riesgo de ambigüedad, que no lo hay, ¿por qué no puede llamarse Julieta? ¿El juez tuvo un percance en el pasado con alguna mujer llamada Julieta o simplemente es que no le gusta la obra de Shakespeare, Romeo y Julieta?
#2 Ness » Sábado 10 de Febrero 2007 - 16:17
Además de una cuestión de libertad,

no entiendo qué tiene de malo que se llame Julieta. El equivalente sajón o francés es muy común. Es como si te prohiben llamarte Dulcinea porque es un personaje del Quijote. Una estupidez. Mira que como te toque un juez de estos para algo... no sé cómo estúpidos de esa calaña se sacan la oposición a juez. Al margen de los típicos ejercicios de derecho tenían que tener test de sentido común, o de inteligencia, que parece que es de lo que no van muy sobrados.
Y si no es cuestión de estupidez, entonces parece un acto de prepotencia.
Conclusión: me da menos miedo la estupidez