Unos pescadores rusos procedentes de la isla de Sakhalin (justo en el extremo este de Rusia y al norte de Japón) han encontrado, al parecer, los restos de un animal marino enorme hasta hoy desconocido. Al margen de que esto ocurra en el culo del mundo, y de que sea obvio que unos pescadores, de encontrar algo, sea precisamente marino -siempre lo podían haber encontrado en la lonja-, es sorprendente que uno de los marineros, en un alarde investigador propio del mismísimo detective Colombo, mirara una enciclopedia para concluir que se encontraban ante un pleisosaurio.
Pero esta noticia aún da más: según el testimonio de los marineros, el animal medía unos siete metros, tenía la piel gris y pelo de 5 cm de longitud. Suerte que eran restos, que si no ya tenía cena el bicho. ¿No lo confundirían con Sarita Montiel dándose un baño? Ah, no, que medía siete metros.
Hoy mismo un especialista del museo Yuzhno-Sajalinsk (la capital) se va a desplazar al lugar de los hechos para determinar si efectivamente el marinero tenía razón.