Recuerdo una película de antaño en la que un luchador de kung-fu (puede que sea Bruce Lee, no lo recuerdo) bebía antes de pelear como técnica de combate. Pues bien, un albañil australiano debió creerse lo de esa habilidad, porque estando borracho cazó con sus propias manos un tiburón de 1.3 metros.
El albañil, Philip Kerkhog se metió sin pensarlo en el agua, y persiguió al tiburón hasta que consiguió agarrarlo, mientras que sus compañeros de pesca le miraban atónitos. Esta hazaña le ha valido a Philip para convertirse en héroe de su ciudad, Louth Bay.
Lo más curioso de todo, es que a él no le pasó nada de nada, simplemente un desgarro en los pantalones. Además, Philip afirma que no se dio cuenta de lo que había hecho hasta el día siguiente una vez se le pasaron los efectos del alcohol. Si el tiburón hubiese sido más avispado, seguro que se hubiera dado cuenta de la tontería en el mismo día... Aun así, os doy un consejo, si bebéis, no cacéis tiburones, esta técnica no siempre funciona.