Un perúano de 55 años murió en un barrio de Lima tras beber una pócima que le dio un curandero y que servía -supuestamente- para alejar la mala suerte que -supuestamente- padecía el hombre.
Va a ser que tuvo tan mala suerte que la cascó justo cuando la pócima iba a hacer efecto. O eso o que la pócima era una mierda. Lo que nadie me negará es que la mala suerte le persiguió hasta el final...