En una noche de abril de 2001, Andree Rene, esperó a que su novio se durmiese para untarle el aparato reproductor masculino con el combustible de fondue y posteriormente, prenderle fuego. Su novio, sufrió quemaduras de tercer grado en torso y gentiales y tuvo que pasar una semana en el hospital; se recuperó con secuelas como insomnio, pesadillas, problemas en las relaciones personales con las mujeres, e incluso, pirofobia.
Teniendo en cuenta los hechos, el tribunal decidió condenar a cuatro años de prisión a Andree Rene, pese a que ésta alegaba que estaba ebria y que no podía explicar lo que sucedió. A eso, se le llama tener mal pronto... y jugar con lo que más aprecia el hombre.