Un hombre acudió al centro hospitalario Marcial Quiroga de San Juan, en Argentina, para que le extrajesen una botella de gaseosa del culo. Hasta ahí todo normal, o casi. El caso es que, cuando los médicos vieron tal panorama, no se les ocurrió otra cosa que grabar en vídeo la intervención quirúrgica.
Vídeo dentro...
Pero claro, sin difusión, ¿para qué quieren el vídeo? Entonces a alguien le dio por colgar el vídeo en Youtube y ahí estalló la polémica. En el vídeo se puede ver al paciente, tumbado boca abajo y a una gran cantidad de médicos, anestesistas, cirujanos, enfermeras... y algún curioso que otro pasando alrededor del paciente riéndose de el y grabando la escena. Las bromas y los chistes se suceden en el quirófano, incluso se oye a alguien decir "esto lo vamos a subir a internet".
Finalmente, el cirujano consigue extraer la botella del ano del paciente, que no sabe la que le espera cuando salga del hospital. El recipiente en cuestión era una botella de gaseosa de medio litro, casi nada. En el vídeo también se pueden ver las radiografías realizadas al paciente antes de la intervención donde se puede observar claramente la botella introducida en su ano.
Después, la polémica. La gente y la prensa ha empezado a exigir que rueden cabezas. Desde la dirección del hospital se afirma que "se tomarán medidas inmediatamente contra quienes estén involucrados". Desde el ministerio de Salud se declara que es evidente que se ha producido un delito contra la ley del derecho a la intimidad y la confidencialidad de la información sanitaria, que sólo se puede saltar si la difusión es para el estudio y con la autorización previa del paciente en cuestión.