“¡Cómo está el mundo!” –diría mi abuela. Y razón no le faltaría al decirlo. Y es que, que unos niños pequeños se peleen por un juguete es lo más normal, que uno le robe a otro la piruleta puede pasar, pero que una banda de enanos de 4 años se dedique a atracar a punta de navaja y porra a los demás niños de un vecindario de la ciudad polaca de Cracovia es ya algo que sobrepasa lo real (¡eso no se ve ni en las películas americanas!).

Todo ocurrió una soleada tarde en la barriada de Nowa Huta, cuando la policía recibió reiteradamente llamadas de padres denunciando que sus hijos habían sido atracados por otros niños. La policía, ante su sorpresa, actuó correctamente (que bien podría haber dicho “Señora, deje la medicación.”) y siguió la pista de la banda infantil, cosa nada difícil, ya que unos niños de 4 años no podían andar muy lejos. Pues bien, cual es la sorpresa de la policía cuando descubre a los precoces atracadores (de entre 4 y 13 años) intimidando a otros niños utilizando para ello navajas y porras de verdad, que vete tú a saber de donde las sacarían.
Tras unas “pequeñas” declaraciones, la policía pudo saber que el líder de la banda era uno de los renacuajos de 4 años, que era quien se encargaba de escoger a las víctimas y el lugar del ataque.
Desde aquí nos preguntamos con intriga qué habrá sido de la banda infantil y de su gran pequeño líder. ¿Les habrán castigado sin postre? ¿Se les habrá reducido la paga del domingo? Y es que, puede que sea imposible predecir el futuro, pero ante casos como éste, el futuro de los niños, y sobre todo el del pequeño líder, está cantado: reformatorios, tiro en el abdomen al perpetrar atraco en banco, prisión incondicional, muerte por ahogamiento en el canal llevando un bloque de hormigón en los pies… En fin, un perfecto guión para una película americana.