Nunca, pero nunca, des cabezazos a la gente cuando vayas en bici. No es que no puedas, que puedes, pero
la gente no mira con buenos ojos a los que van repartiendo golpes con la cabeza, de hecho si miras a los ciervos, usan los cuernos y no la cabeza. Así que salvo que tengas cuernos, y sean de los de verdad, abstente de hacerlo. Si no, te pasará como a Mark Renshaw en la etapa de ayer del Tour de Francia, que
acabó expulsado por cabecear al ciclista de al lado.