La comida rápida es un peligro, porque
aparte de engordar está buena. Por eso hay mucha gente que si no tiene su hamburguesa doble cada día empieza a ponerse violenta. Algunos incluso deciden asaltar restaurantes de comida rápida y
romper las ventanas para demostrar su desencanto. Eso es lo que le pasa a nuestra amiga americana de hoy, que al no poder pedirse la doble hamburguesa con patatas, se cabrea y ataca la tienda.