Ésa seguramente fue la idea de quienes decidieron con una excavadora crear un agujero lo suficientemente grande como para que tuviese el tamaño de una piscina pequeña y obviamente, rellenarlo con agua para después taparlo con hojas y barro. Debo decir que más de uno disfrutó de su Aquopolis... otros en cambio pensaban que se trataba de arenas movedizas, ¡no tiene desperdicio!