El complejo de creerse Dios no es algo que afecte únicamente a seres humanos como Maradona (o que se lo pregunten a su hígado) o Ronaldinho. Es una enfermedad, peor que la gripe aviar, que afecta a miles de humanos y se transmite muy fácilmente: a través de la televisión, del boca a boca... o incluso carteles publicitarios. O si no, que se lo pregunten a este felino. Desde luego, la posición del cartel y del gato es inmejorable: