Para no romper con la tradición, desde Estados Unidos nos llega otra noticia insólita, una de las que sólo se dan ahí. Y es que, una presentadora de la CNN, en la edición del martes del programa ‘Live from…’ (En directo desde…) fue al baño con el micrófono abierto mientras los espectadores veían al presidente norteamericano George Bush (de menos de 90 de coeficiente intelectual, por si interesa) en Nueva Orleáns.
Cuando todos estaban viendo al “presi” hacer de las suyas ante las cámaras, la presentadora Kyra Phillips (en la foto), ajena a todo, permanecía en los lavabos de la cadena conversando con una amiga no identificada. Ante la sorpresa de muchos espectadores, sobre todo de los familiares de Kyra, el programa se vio interrumpido por unas vocecillas que hablaban en voz bajo –en tono cotilleo-, y que decían cosas tales como:
“Mi esposo es apuesto y es genuinamente cariñoso, ya sabes, sin ego (...), entiendes a qué me refiero".
¡Era la voz de Kyra! Todo el país estuvo oyendo durante más de un minuto sus conversaciones “en directo desde… el baño”. Imaginaos la situación. Pero eso no acabó ahí, ya que después de dejar en buen lugar a su marido, y después de que su amiga le confiase –o eso pensaba ella- otras cosillas personales, Kyra pasó a cotillear de su cuñada:
”Mi hermano está casado, tiene tres hijos, pero su esposa es una controladora obsesiva".
Cuando todo el país seguía atentamente las conversaciones de Kyra como si de una telenovela se tratase, un funcionario ¡aguafiestas! cerró el micrófono, y las vocecillas se perdieron conforme se iban escuchando los politiqueos sumamente aburridos de Bush.
Poco después la cadena pidió disculpas a todo el país, especialmente al presidente, e indicó en un comunicado que habían tenido “problemas con el audio” (como si la gente no lo hubiese notado ya). Pero bueno, al fin y al cabo Kyra no metió tanto la pata -que podría haber sido peor. Ahora sólo perderá a un hermano, y a su cuñada. ¡Ah! Y será el hazmerreír del país, y ya no podrá ir segura al baño… Bueno, pensándolo bien, igual sí que la cagó. Yo siempre he dicho que los cotilleos no son buenos. He ahí la prueba.