A menudo encogemos muchas partes de nuestro cuerpo, pero una de esas partes no es la cara, al menos hasta el extremo que lo ha hecho este hombre. Ha llegado, con los dientes a comerse, casi, casi, la nariz. ¿De verdad hay alguien capaz de hacer eso? Sinceramente increíble, aunque yo personalmente, ni lo intento, debe de ser un tanto desagradable.