Caminar sobre el agua no es una tarea sencilla, hay que tener mucha imaginación y ante todo, ser uno de los elegidos. El que primero caminó sobre el agua fue Jesucristo, después le siguió uno de sus discípulos, San Pedro Apostol, y ahora le ha tocado el turno a un hombre cualquiera. ¿A qué nos hemos rebajado? Bueno, bien mirada la imagen, ya podrían hacer cosas de este estilo en los San Fermines de Pamplona...