Efectivamente, es una dura tarea que sólo está al alcance de muy pocos y uno de ellos es Silvestre Vázquez, "Cuerito", el cual tuvo que trabajar de payaso en calzoncillos puesto que mientras trabajaba en la Feria Nacional de San Marcos en México, la policía llegó, le exigió el permiso y le dio dos opciones: o pagaba por un nuevo permiso, o le quitaban la ropa.
Obviamente, el pobre Cuerito, era pobre y nunca mejor dicho, y no pudo pagar el nuevo permiso, así que tuvo que quitarse toda la ropa a excepción de unos calzoncillos. No me quiero ni imaginar el semejante espectáculo que tuvieron que ver los niños, pero el caso, es que el payaso siguió trabajando repartiendo globos durante dos días hasta que reunió el dinero suficiente para el permiso y para la multa que le habían impuesto los agentes policiales.