Melvena Cooke, de 79 años de edad, se acercó una mañana a su banco de Chicago ataviada con una gabardina negra y una visura con la inscripción "Princess". Silenciosamente, Malvena se acercó al banquero y le susurró al oído que le entregara 30.000 dólares a punta de pistola... de plástico. Se ve que a la pobre mujer no la tomaron en serio, y se marchó a su casa.
De camino, la anciana fue arrestada por la policía cuando entraba a una tienda cercana, no sabemos si también para atracarla. Ya en libertad, de ser condenada, podría enfrentarse a una pena de 20 años de prisión. Claro que con lo bien que funciona la justicia y su edad, sería un hito que llegara al juicio...