Desde luego tienen razón los que dicen que en Japón están locos, y no es para menos. Y lo digo por esto de los abrazos gratuitos, abrazos que ofrecen unos estudiantes japoneses para acabar con la timidez de la gente. Su campaña es bastante simple, plantarse en la calle con una pancarta en inglés: "free hugs" (abrazos gratis) y estrechar en sus brazos a quien esté dispuesto.
La creadora es Saki Inue de 22 años, que cuenta como vivió un año en Los Ángeles, y cuando volvió a su país sintió necesidad de contactos físicos, "La gente me parecía tan fría, tan indiferente. La sonrisa y la acogida, tal como las había visto en Estados Unidos, me faltaban".
Y es que en Japón los abrazos no es algo común, sólo es algo que adoptan los hombres de negocio. Una psicóloga japonesa afirma que la falta de contacto es uno de los graves problemas, y aunque los abrazos gratuitos no sea la solución a largo plazo, espera reducir la violencia y disminuir los suicidios en Japón.